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Dermatitis atópica y estrés

¿los problemas físicos están relacionados con los de tipo emocional?

La dermatitis atópica es una enfermedad crónica no contagiosa que provoca erupciones cutáneas, picor, inflamación y brotes inesperados en la piel (codos, detrás de las rodillas, en las piernas, brazos y cara). Es posible también que se produzcan descamaciones dependiendo del grado de atopía.

Es importante reseñar que hasta el momento no se ha dado con una cura como tal, sino que se puede prevenir o paliar síntomas. Existen diferentes factores que pueden agravar los brotes como por ejemplo: en las estaciones de otoño o invierno, la temperatura y calidad del agua, tipos de cremas, rascarse fuertemente, etc. Asimismo, en los periodos de estrés, ansiedad y/o angustia que vivan las personas también inciden en los posibles brotes.

La dermatitis atópica puede aparecer desde los primeros meses de vida, a veces a causa de las molestias y picores, los niños pueden mostrarse irritables, inquietos, nerviosos y/o demandantes, generándose situaciones muy tensas sin “motivo aparente” debido al estrés que provoca dicha afección en la piel. Por otro lado, hay que considerar como la dermatitis puede influir en la autoestima,ya que al mostrar una actitud irritante inesperada o incluso un aspecto físico determinado (rojeces, escamas, etc.) puede afectar a la propia percepción de sí mismo y de cómo se presenta ante los demás, afectando a la forma de relacionarse.

En edad adulta,la situación se presenta de la misma manera; sin embargo, la diferencia es la conciencia de los síntomas y la gestión emocional, pues se puede llegar a padecer hasta ansiedad. La inseguridad de no saber en qué momento aparecerá la dermatitis, si lo hará, de qué manera, si afectará al rostro, a las piernas, brazos, etc. puede generar estrés, lo cual no ayuda en estos casos. A ello se suma también, la vergüenza que quizás se siente ante las rojeces o afección en la piel que broten o se produzcan si se rasca. No es grato tener que dar explicaciones de rojeces que son inesperadas y que están fuera de nuestro control, por lo que si se encuentran con personas que lo padecen simplemente mantenganse a lo que la persona necesite.

El estado de la piel está relacionado con los estados anímicos, pues los nervios o ansiedad a causa de los picores hacen que una persona se rasque más, y a la su vez, la angustia aumente, ello forma un círculo vicioso complejo de romper, y el cual, además, en ocasiones, puede conllevar lesiones.

Si bien no hay un tratamiento específico para la dermatitis atópica,cada piel es diferente y no todas reaccionan bien al mismo tipo de solución, sin embargo, existen diversos hábitos y actos que pueden paliar y prevenir los brotes. Se debe de mantener una consciencia real de los síntomas posibles que puedan aparecer, lo que a uno mismo le relaja y calma para esos momentos, como tener presente que la intensidad de los picores disminuye. Asimismo, manteniendo una hidratación y tratamiento adecuado pueden conseguir padecer una dermatitis con síntomas más leves o casi inexistente.

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